Cómo hacer una crítica

En consulta nos encontramos frecuentemente con personas que temen enfrentarse a sus familiares, amigos o compañeros de trabajo, cuando hacen algo que les hace sentir molestos o disgustados con justificación, por las consecuencias que esto puede tener. La realidad, es que si emitimos esa critica respetando al que tenemos delante, y nos respetamos a nosotros mismos por expresar lo que pensamos o sentimos, habitualmente no se dan esas temidas consecuencias que anticipamos.

En la mayoría de los casos esta expresión de sentimientos, servirá para que la otra persona se de cuenta de algo que nos molesta (y no lo repita en el futuro). Y sobre todo para expresar nuestras emociones, impidiendo que se acumulen en nuestro interior y conduzcan, por ejemplo, a una explosión de ira.

La expresión de estos sentimientos puede complicarse porque los demás pueden no responder favorablemente a nuestras expresiones. A nadie le gusta recibir una crítica, pero si las expresamos de forma adecuada, las probabilidades de reacción negativa son muy escasas.

Por esto, aconsejamos que critiques sólo aquellas conductas que tengan verdadera importancia para ti, y que te hagan sentir lo suficientemente mal.

Consideraciones previas

  1. Elegir el momento adecuado para uno mismo y para el otro. Es decir, que el otro no esté alterado y se encuentre disponible, y que nosotros no estemos muy alterados. Si estás muy  enfadado, fuera de control, retrasa la crítica lo suficiente como para recuperar el equilibrio.
  2. No esperar mucho tiempo desde que se produjo la conducta objeto de la crítica y, sobre todo, no dejar de expresar esa crítica si para ti ha sido algo importante.
  3. Evitar palabras descalificativas o insultos. Recuerda: tu objetivo no es fastidiar a la otra persona ni tener una discusión, sino más bien todo lo contrario.
  4. Sé concreto. Cíñete a la conducta que quieres que la otra persona cambie. No saques “trapos sucios”.
  5. Estar dispuesto a escuchar el punto de vista de la otra persona. Terminar la conversación si puede acabar en riña.
  6. Cuando sea posible, empezar y terminar la conversación en un tono positivo.

 

Conducta no verbal

Es muy importante atender a este aspecto. Cuida que tu cuerpo no adopte un patrón de agresividad: mirada fija, gestos bruscos, rigidez facial, o acercarte demasiado al interlocutor.

Ten en cuenta los siguientes aspectos:

  • contacto visual
  • rostro serio pero relajado
  • distancia en función de la situación pero, en general, no demasiado cerca para evitar que se interprete como agresión.
  • controla las variables paralingüísticas, como el volumen, entonación, tono, rapidez. Intenta bajar el volumen, hablar lento, y con un tono firme pero no alterado.

 

Guión para la expresión de críticas

  1. Centrarse en los elementos relevantes de la situación, como:
  • la conducta ante la que tenemos que reaccionar
  • nuestros sentimientos
  • los efectos que la conducta produce en nosotros y los sentimientos de los demás
  • los cambios de comportamiento que queremos que se lleven a cabo
  • las posibles consecuencias positivas y negativas

 

  1. Escoger cual de los elementos anteriores vamos a expresar verbalmente

Lo realizaremos con cuatro pasos clave (no siempre es necesario el empleo de los 4 pasos):

 

  • Paso 1

Describe la conducta ofensiva o molesta de la otra persona. Emplea términos concretos, describiendo el momento, el lugar y la frecuencia de la actuación. Describe la actuación, no el motivo. Un buen comienzo de frase podría ser: “cuando tú…”, “cuando yo…”.

 

  • Paso 2

Expresa tus pensamientos o sentimiento sobre el problema de una forma positiva, como si se dirigiese a un objetivo a lograr. Céntrate en la conducta molesta, no en la persona. La frase podría comenzar así: “me siento…”, “pienso…”.

 

  • Paso 3

Especifica, de forma concreta, el cambio de conducta que quieres que lleve a cabo la otra persona. Ten en cuenta si la otra persona puede satisfacer tus demandas sin sufrir grandes pérdidas. Pregúntale si está de acuerdo. Algunos comienzos de frases típicas son: “preferiría…”, “quisiera…”, “me gustaría…”.

 

  • Paso 4

Señala las consecuencias positivas que habrá si la otra persona mantiene el acuerdo para cambiar. Sólo en el caso que sea necesario, señala qué consecuencias negativas tendrán lugar si no hay cambio. Algunos comienzos de frases son: “si haces…”, “si no haces….”.

Hay que tener en cuenta que no siempre es necesario emplear los cuatro pasos que se acaban de describir, pudiendo en ocasiones tener la misma utilidad el empleo de uno, dos o tres de los cuatro componentes.  Normalmente, el empleo de uno o dos componentes es suficiente.

Esperamos que os sea de ayuda.

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