SUPERA EL MIEDO ESCÉNICO: APRENDE A HABLAR EN PÚBLICO

El miedo escénico es una respuesta psicofísica intensa del organismo que surge como consecuencia de pensamientos anticipatorios catastróficos sobre la situación real o imaginaria de hablar en público (Renny Yagosesky). Lo cual implica que gran parte del problema se origina al anticipar que se fracasará o que habrá consecuencias negativas al hablar en público.

Puede darse la circunstancia de que fracasos anteriores hagan temer otros en el futuro. Sin embargo, lo bueno de estas experiencias es el aprendizaje que proporcionan para mejorar en situaciones sucesivas.

En cualquier caso, poniendo en práctica estas estrategias seguro que consigues mejorar en tu exposición al hablar en público.

Ensaya: dominar el tema del que hablas te dará más confianza. Incluso grábate si puedes en audio o vídeo y corrige tu actuación. También puedes ensayar con gente para pedir su opinión sincera.

Ve con tiempo de sobra: acudir con antelación te liberará de la sensación de agobio y además te permitirá explorar la sala antes y comprobar que todas las instalaciones funcionan correctamente.

Hazlo atractivo e interesante: adapta tu tono y lenguaje a la audiencia, así como la forma de presentación. Tan importante es el contenido y la presentación del discurso como tu lenguaje no verbal. Por ejemplo: sonríe, cambia el tono para dar énfasis a partes importantes o para dar paso a otro apartado, etc.

Lleva tu presentación impresa: si optas por un apoyo visual para tu exposición, aunque sea en formato digital, siempre es recomendable tener un soporte impreso. También es un detalle llevar una copia en papel para los asistentes.

Divide tu discurso en partes más pequeñas: así será más sencillo memorizarlo y facilitará la atención de la gente. También garantiza una mayor sensación de logro al ir superando pequeños retos.

Cuida la velocidad de tu discurso y respira hondo: respira tanto antes como durante. Un síntoma que suele delatar los nervios de una persona en esta situación es que habla deprisa y atropelladamente o da la impresión de que quiere acabar cuanto antes. Habla despacio y haz pausas durante el discurso.

Evita decir que estás nervioso: todos cuentan con que se requiere cierto valor para hablar en público y lo suponen en ti, por tanto no te delates, ya que te verán de forma diferente. En la mayoría de los casos el público apenas nota los nervios del que habla.

Cuidado con los intentos de controlar tu ansiedad: es muy frecuente tomar un boli o papeles en las manos para mantenerlas ocupadas y disimular posibles temblores, pero puede volverse en nuestra contra si gesticulamos demasiado. Otro ejemplo es que beber mucha agua para evitar que se nos seque la boca, puede hacer que sudemos demasiado y nos haga sentirnos más inseguros. Otro intento de control suele ser aprenderse todo de memoria palabra por palabra, pero también puede resulta contraproducente si no recordamos una palabra en concreto y no sabemos seguir, es bueno dejar cierto margen a la improvisación y memorizar ideas en lugar de palabras.

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