EL PERDÓN

¿Qué es el Perdón?

Cuando alguien es injusto contigo, te hace daño o te ataca, se produce un tipo especial de tribulación dolorosa. El daño puede ser físico, sexual o emocional. Puede consistir en un insulto, una ofensa, una traición o un abandono y parece que, la primera inclinación del ser humano ante este tipo de daño es reaccionar de manera negativa: corresponder a la persona haciéndole un daño similar, distanciándose emocional y físicamente, reprochándole lo ocurrido… Las otras dos reacciones típicas son el deseo de evitar a esa persona o de tratar de vengarse. Distanciarse de esa persona o tratar de vengarse a largo plazo te hace sentir mal, perjudica la relación e, incluso, la destruye y, por lo tanto, también te hace sentir mal a ti. Una manera de evitar esto, es aprender a perdonar.

Pero… ¿qué quiere decir perdonar? ¿Vale la pena aprender y practicar el perdón? Es posible que el perdón sea el último factor que pueda romper el círculo de conducta evasiva o venganza en el que nos encontramos a menudo. Perdonar consiste en reprimir o mitigar lo que nos impulsa a la evitación o venganza y sustituirlas por actitudes, sentimientos y comportamientos más positivos o beneficiosos. Perdonar no quiere decir excusar ni negar el daño; “perdonar y olvidar” es inexacto, ya que perdonar no implica que desaparezca el recuerdo del daño. En realidad, perdonar de verdad a alguien supone contemplar el daño desde cierta distancia, mientras que olvidarlo dificultaría bastante el proceso.
¿Cómo sabes si has perdonado a alguien? Cuando has cambiado tu manera de pensar de tal modo que tu deseo de perjudicar a esa persona ha disminuido y tu deseo de favorecerla, o de beneficiar vuestra relación, ha aumentado.

¿Por qué Perdonar?

Perdonar es algo que haces por ti mismo, no por la persona que te ha hecho el daño. Aferrarte a la amargura o el odio te hace más daño a ti que al objeto de tu odio; “La ira es como coger una brasa para arrojársela a alguien: el que te quemas eres tú”. La investigación empírica confirma esta percepción: las personas que perdonan tienen menos probabilidades de parecer odiosas, deprimidas, hostiles, ansiosas, irritadas y neuróticas, y es más probable que sean más felices, más sanas, más agradables y más serenas y son más capaces de restablecer la cercanía. El perdón, a su vez, nos permite seguir adelante.

Por consiguiente, la respuesta a por qué perdonar es sencilla. A largo plazo, la preocupación, la hostilidad y el resentimiento que albergamos sólo sirven para hacernos daño, tanto emocional como físicamente. Además, el perdón puede fortalecer nuestras relaciones personales, así como nuestra relación de pareja.

¿Cómo practicar el Perdón?

Aunque a priori no es una actividad fácil de realizar, los beneficios que podemos obtener, como hemos visto, son enormes. Para ello, te proponemos las siguientes estrategias:

– Apreciar ser perdonado:
Antes de ser capaz de perdonar a otra persona, un buen primer ejercicio consiste en apreciar un caso en el que hayas sido perdonado tú. Recuerda alguna vez que hayas hecho daño a otro. ¿Cómo te comunicó esa persona su perdón? ¿Cuál fue tu respuesta? ¿Te parece que se beneficiaron de haberte perdonado? ¿También os beneficiasteis tú y tu relación con esa persona? ¿Te enseñó algo la experiencia o te hizo cambiar de alguna manera? Por último, ¿cómo percibes aquella experiencia en este momento? Este ejercicio te ayudará a ver las ventajas del perdón y puede que te sirva de modelo para perdonar tú.
Otra manera de apreciar ser perdonado es pedir que te perdonen, escribiendo una carta de disculpa. En esta carta, escribe lo que hiciste (o lo que no hiciste, si debías hacer algo) y reconoce que lo hiciste mal. Describe el daño que hiciste a la otra persona o a tu relación con ella. Discúlpate por tu comportamiento, ya sea directamente (diciendo: “Lo siento”), o ratificando el valor de la relación y tu deseo de reanudarla. Tal vez quieras prometer que cambiarás tu comportamiento, ofrecer algún tipo de “reparación” o preguntar qué haría falta para reestablecer la relación.

– Escribir una carta:
Este ejercicio consiste en desprenderte de tu rabia, tu amargura y tu culpa, escribiendo una carta de perdón a una persona que te haya hecho daño o haya sido injusta contigo. En ella, escribe con todo detalle el agravio u ofensa que has sufrido. Explica cómo te afectó en aquel momento y cómo te sigue afectando en el presente. Di lo que deseas que hubiese hecho la otra persona. Finaliza la carta con una declaración explícita de perdón y comprensión (por ejemplo: “Ahora me doy cuenta de que hiciste lo mejor que podías hacer en aquel momento y te perdono”).
Es posible que te cueste escribir la carta de perdón. Te puede parecer que el hecho es imperdonable, o que esa persona no merece ser perdonada, o que estás demasiado abrumado por emociones negativas al respecto como para ponerte a pensar siquiera en desprenderte. Si es así, deja la carta a un lado y vuelve a intentarlo dentro de unos cuantos días o semanas. Pero es importante retomar la escritura de esta carta para afrontar este perdón y dejar ser tú su prisionero.

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Un comentario el “EL PERDÓN

  1. muchas gracias, me ha encantado y me ha sido muy útil!!! seguid dandonos consejos!!!

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