Cómo ayudar a los hijos adolescentes

Ya te hemos contado en otras ocasiones la importancia de la adolescencia como etapa (La adolescencia ¿qué sabemos?) y algunos problemas que conlleva (Nomofobia: miedo a estar sin el teléfono móvil).

Pero, ¿qué podemos hacer como padres para acompañarles en este proceso?

¿CÓMO AYUDAR A LOS ADOLESCENTES A DESARROLLAR SU IDENTIDAD PERSONAL?

  1. Ayudar a aumentar el autocontrol personal educando con límites educativos claros y coherentes.

Los adolescentes, en su proceso de madurez, necesitan tener los límites claros, tener normas bien establecidas, esto les da seguridad, como las barandillas de un puente colgante muy largo.

Aunque su papel sea intentar saltarse las normas, nuestro papel es hacerlas constantes. Habrá normas que se puedan flexibilizar, porque sean menos importantes, aquí tendría lugar la negociación con nuestro hijo, pero habrá otras normas que deberán ser inflexibles, y aquí debemos ser claros.

El hecho de que luchen contra las normas es señal de esa búsqueda de identidad ¿Hasta donde puedo llegar? ¿Qué puedo conseguir…? las respuestas a estas preguntas van conformando su identidad. Y recordemos que es un proceso duro, en el que hay que tener paciencia. El hecho de que sigan luchando contra las normas NO ES EL RESULTADO DE NUESTRA INEFICACIA.

El no cumplimiento de las normas debe de llevar a una pérdida de algo placentero. El mejor castigo es aquel que es acorde o proporcional con la conducta de desobediencia, que es contingente (esto es, lo más cercano en el tiempo a la conducta negativa), y sobre todo invariante. Es mejor que el adolescente pierda un fin de semana de ocio con los amigos y que se cumpla, a que el castigo sea de 3 meses sin salir y luego se rompa, porque es desproporcionado.

Un chico que no tiene límites claros a sus conductas inadecuadas, se convierte en un chico desorientado y desmotivado, porque no sabe a dónde dirigirse.

  1. Reducir el sentimiento de frustración.

Aumentar la resistencia ante la frustración, aceptar que nos digan que “no” debe ser un aprendizaje principal. Aceptar la frustración es algo que nos ayudará a enfrentarnos a un mundo frustrante, en muchas ocasiones. Aprender que las cosas no salen siempre como esperamos nos ayuda a sufrir menos. Los primeros que nos dicen  “no” son nuestros padres, es el primer aprendizaje.

Para que el “no” sea efectivo debe ser invariable para la situación establecida. Si durante 30 minutos nuestro hijo nos pide un caramelo, y contestamos a esto que “no”, el mensaje lo debemos mantener. Porque si al final accedemos a esta demanda estamos transmitiendo el mensaje “No te compro el caramelo pero si insistes al final lo conseguirás”

  1. Saber perder.

En la medida en la que aceptamos un “no”  aceptamos también perder. Pero lo más importante es que perder no suponga ser diferente o peor a los demás, es aprender que no puedo tener todo lo que quiera, pero esto no supone algo insoportable.

 

  1. Reforzar adecuadamente.

Un refuerzo es todo aquello que se emite tras la conducta y hace que esta se repita. Hablamos con nuestros amigos porque nos sentimos atendidos, es un refuerzo social, el más potente de los refuerzos es la atención. Pero cuidado, también es un refuerzo hablar en clase y que todos los demás compañeros se rían y la profesora le regañe también es atención. Es suficientemente reforzante como para repetir la conducta.

Lo que nos interesa del refuerzo es que reforzar adecuadamente, ayuda  a desarrollar una sana autoestima.

En la educación hay otros aspectos que debemos tener en cuenta, ante las conductas inadecuadas de nuestros hijos.

Debemos evitar:

  1. RECURRIR AL DESTINO O A LA HERENCIA:

(“Ha nacido torcido, le sale de dentro, cuando le da le da , ha salido a su padre, genio y figura, no hay quien os entienda…..”). El niño o adolescente, termina pensando que es cierto y que como es así, no puede hacer nada para evitarlo. Los adultos terminamos tirando la toalla y dejándolo por imposible en vez de facilitarle estrategias de cambio.

  1. LAS ETIQUETAS:

(“Apático, vago, irremediable, responsable, neurótico, anoréxica, egoísta, loco, estas mal de la cabeza, hiperactivo, macarra) y LAS INTERPRETACIONES PRECIPITADAS (“le veo como falto de afecto, nunca va a mejorar, este niño no tiene arreglo”) tienen muchos inconvenientes:

  • Son vagas e imprecisas, no nos permiten comprender con claridad lo que se quiere decir con ellas o lo que ha ocurrido y qué debemos cambiar exactamente. (Nunca va a mejorar ¿en qué?, ¿va mal en todo? ¿todo en él es inmejorable o malo?)
  • Hay multitud de interpretaciones diferentes. (“Malo” o “hiperactivo” pueden significar cosas diferentes para distintas personas), y recordemos que ellos tienen otra forma diferente de entender las cosas cuando son referidas a sí mismos, se ven como más negativas.

¿CÓMO PEDIR UN CAMBIO SU CONDUCTA?

1º Describir la conducta con claridad y exactitud:

Decir claramente que pasó en conductas concretas.

Es necesario observar si esa conducta se produce en ciertas situaciones o momentos y hacerlas patentes  a la hora de explicarlo. Decir cuándo y dónde se observa la conducta.

2º Empatizar con nuestro hijo.

Mostrar que entendemos su comportamiento o nos ponemos en su lugar. Intentar ponernos en “su piel” para intentar entender cómo se siente.

3º Si es posible, establecer una pauta correcta o adecuada para que sea más fácil que el niño o adolescente se de cuenta y comprenda exactamente lo que de él se pide.

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