SIMPLIFICA TU VIDA

Muchas veces cuando echamos la vista atrás, o en el momento en el que los acontecimientos están ocurriendo, nos damos cuenta de que nos complicamos demasiado. ¡Con lo fácil que podría ser la vida si la simplificáramos! Las personas que no saben simplificar tienden a tomar el camino más laberíntico posible, simplemente por no haber sido capaces de aceptar el atajo, y experimentan por ello sentimientos de insatisfacción, frustración y, muy especialmente, agotamiento. Simplificar no es complejo, solo tienes que entrenarte para ello.

¿Por qué me complico la vida?

Responder a la pregunta de por qué nos complicamos la existencia no es fácil, como tampoco lo es encontrar una sola respuesta a la misma. La actitud ante los problemas viene determinada en gran parte por la interacción entre ciertos rasgos de personalidad, los estilos de afrontamiento ante las situaciones difíciles, los estilos cognitivos, y los recursos disponibles a la hora de hacer frente a los mismos. Veamos qué significa cada uno de estas características:

Los rasgos de personalidad son tendencias estables en nuestra forma de actuar ante diferentes circunstancias, que ayudan a predecir nuestro comportamiento ante situaciones concretas. Según los rasgos de personalidad podemos determinar un perfil de las personas a las que les cuesta simplificar la vida. En este sentido, las personas con un alto grado de ansiedad, con dificultades en la toma de decisiones, reflexivas (o introspectivas), evitativas, y con un elevado nivel de negativismo, tienden a complicarse la vida, muchas veces como consecuencia del miedo e inseguridad que presentan a la hora de tomar decisiones.

Los estilos de afrontamiento son patrones de comportamientos aprendidos a lo largo de nuestra experiencia previa, que nos llevan a adoptar una determinada forma de actuar, en gran parte influenciada por los éxitos o fracasos obtenidos anteriormente. Las personas que no simplifican suelen haber experimentado algún fracaso previo debido a su falta de previsión, bien por no haber sopesado correctamente la situación, o bien por haber sido demasiado rápidos a la hora de tomar una decisión. Por ello, progresivamente aprenden a buscarle ‘tres pies al gato’ rechazando el principio de practicidad, muchas veces cierto, que asume que la explicación más sencilla suele ser la más acertada.

El estilo cognitivo hace referencia a la forma en que interpretamos el mundo. Para poder hacerte una idea de a lo que nos estamos refiriendo imagina un mapa mental que construyamos individualmente. Habrá personas cuyo mapa esté lleno de cordilleras y de abruptos relieves, mientras que para otras estará repleto de valles y playas. Ese mapa representa la manera en la que cada uno de nosotros percibimos la realidad. Si nuestro mapa está repleto de relieves y colinas escabrosas más vale que nos equipemos bien y seamos muy cautos a la hora de tomar decisiones ya que nos alerta diciendo que la vida es compleja. Si, por el contrario, en nuestro mapa predominan los valles y playas, podremos ir por la vida con unas simples sandalias y un pareo, puesto que indica que no es necesario que nos compliquemos.

Finalmente, los recursos disponibles se refieren al apoyo social, emocional y económico con los que contamos ante las circunstancias adversas. Así, hay personas que por mucho que no quieran complicarse lo cierto es que tienen una vida complicada, porque disponen de muy pocos recursos para hacer frente a las dificultades, mientras que las personas con un adecuado apoyo pueden permitirse el lujo de simplificar su vida si lo desean buscando apoyo en otros.

CONSECUENCIAS DE NO SIMPLIFICAR TU VIDA

Quien no simplifica su vida tiende a lamentarlo. La incapacidad para simplificar los problemas y las decisiones suele pasar una costosa factura emocional y social al que no es capaz de ver la vida de una manera más amigable.

La ansiedad y el estrés son las principales consecuencias que sufren las personas que se complican demasiado la existencia, porque viven una constante incertidumbre e insatisfacción. Esta situación emocional va desgastando día a día, por lo que es frecuente que desarrollen enfermedades físicas (hipertensión, problemas digestivos, dolores musculares, insomnio,cefaleas, etcétera) o trastornos mentales (ansiedad,depresión, adicciones…), fruto del agotamiento.

Las relaciones interpersonales son otra faceta de la vida que resulta perjudicada por la falta de simplicidad. Por lo general, las personas que no simplifican le dan demasiadas vueltas a la cabeza llegando a agotar a los demás, que muchas veces se cansan de convivir con alguien tan indeciso y que, en muchos casos, presume de adivinar su pensamiento. Por ello las personas que no simplifican con frecuencia son objeto y causa de malos entendidos que acaban por entorpecer la relación con los demás.

Finalmente, el plano laboral también suele verse afectado en este tipo de personas. La dificultad para tomar decisiones, las dudas constantes que les asaltan, o el hecho de que todo se les haga cuesta arriba, les limita a la hora de desempeñar determinados trabajos donde se requiere una mente rápida y práctica.

En el próximo post os daremos 4 sencillos pasos para simplificarla.
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