Cinco consejos para mantenerse optimista

Tanto factores internos como externos, incluso la tardía llegada del frío y la lluvia, pueden hacer que perdamos el optimismo y la positividad. Aquí te dejamos unos consejos para intentar mantener arriba nuestro ánimo.

Mantente activo: La actividad es fundamental para mantener un ánimo elevado. Las personas que se mantienen activas obtienen más logros y es más probable que encuentren alicientes a sus vidas, que eviten aburrirse o fijarse en acontecimientos negativos. La actividad nos ofrece:

  • Sensación de control de nuestro tiempo, nuestras vidas…
  • Satisfacción, por los logros alcanzados o por la actividad en sí misma.
  • Las actividades novedosas son así mismo más reforzantes.
  • Bienestar físico y psíquico.
  • Un contenido positivo en el que focalizar nuestra atención, evitando centrarnos en contenidos negativos o preocupantes.
  • Así, la actividad se convierte en una estrategia para prevenir el malestar, y en un remedio para el mismo una vez se ha presentado, en cuyo caso debemos esforzarnos por hacer cosas aunque nos cueste al principio.

Céntrate en lo positivo: Las personas optimistas tienden a recordar situaciones positivas que sirvan de contrapeso a los acontecimientos negativos. De esta manera, evitamos hacer juicios sesgados o parciales que nos lleven a la creencia de que el mundo es un lugar depresivo y desesperanzador, y de que somos inútiles o insignificantes. Para esto es fundamental:

  • Reconocer los sucesos positivos y disfrutarlos: Un baño caliente, un encuentro casual o una puesta de sol pueden servir de contrapeso a una mala noticia o una contrariedad. Aprende a fijarte en ellos y buscarlos activamente.
  • Aceptar los sucesos positivos: No hay nada malo en disfrutar de los acontecimientos o los elogios de los demás. No hay razón alguna para buscar un lado negativo a acontecimientos que a priori no lo tienen.
  • Repasar los acontecimientos positivos del día, por pequeños que sean, al final del mismo. Eso nos ayudará a mejorar el balance de acontecimientos y combatir las contrariedades.

Soluciona tus problemas eficazmente y mantente relajado: Las personas que combaten eficazmente el estrés y la frustración están mejor protegidas contra la depresión y la tristeza. De esa manera, evitamos vernos desbordados por las circunstancias, que de otra manera pueden empujarnos a una espiral de agotamiento, malestar y pesimismo que extienda una sensación de fracaso a nuestra visión del futuro, quitándonos las razones para seguir adelante. Nos conviene tener presente lo siguiente:

  • Pide ayuda cuando lo necesites: no te sobrecargues con tareas excesivas y responsabilidades que no te corresponden. Aprende dónde está tu límite y ten cuidado de no rebasarlo; sé realista.
  • Planifica la solución de los problemas: Una forma organizada de abordar los conflictos y la toma de decisiones te ahorrará tiempo, mejorará tus resultados y reducirá el malestar que pudieran acarrearte los problemas. Dedica unos instantes a analizar la situación, preguntarte qué puedes hacer ante ella y valorar las posibles soluciones.
  • Relájate activamente: Reserva tiempo suficiente para descansar y despejarte. Embárcate en actividades agradables que te permitan disfrutar y reponer fuerzas.

Comunícate: Los seres humanos somos seres sociales; Vivimos en sociedad y lo que los demás hagan o dejen de hacer nos afecta y repercute en nuestro bienestar. Mantener buenas relaciones con los demás es imprescindible para disfrutar de la vida.

  • Expresa tu malestar o desagrado a las personas cuando sus acciones te resulten perjudiciales. Céntrate en tus sentimientos y tus derechos, sin juzgarlas o acusarlas, y pide su ayuda y colaboración para resolver tu problema.
  • De la misma forma, expresa tu satisfacción y agradecimiento a los demás. Tómate tu tiempo para hacer saber a los demás que sus acciones te ayudan a estar bien o que te gusta lo que hacen y lo que son para ti.

Examina tus sentimientos: Las personas optimistas tienen una visión más realista del mundo, el futuro y de ellos mismos, ya que evitan guiarse por argumentos poco racionales, exagerados o que respondan a nuestras emociones y no a un análisis realista de la situación. Cuando te notes decaído o preocupado, plantéate:

  • ¿Qué siento y pienso? ¿Qué ideas son las que me están haciendo sufrir?
  • ¿Es razonable pensar así? ¿Tengo pruebas de que las cosas son así o estoy siendo exagerado o pesimista? ¿Me centro en el lado negativo de la situación? ¿Pienso que las cosas son “o blancas o negras”?
  • ¿Es útil pensar así? ¿Me sirve de algo ver las cosas de esa forma o por el contrario, me impide sentirme bien sin producir nada a cambio?
  • ¿Hay una forma más razonable de ver las cosas? Replantéate la idea inicial; busca una forma más objetiva de expresar la situación.
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