¿Qué es la esquizofrenia?

La esquizofrenia es una enfermedad cerebral compleja en la que se produce un funcionamiento defectuoso de los circuitos cerebrales que provoca un desequilibrio entre los neurotransmisores. Por consiguiente, se verán afectadas algunas de las funciones que rigen el pensamiento, las emociones y la conducta. El funcionamiento defectuoso se asocia con anomalías estructurales y alteraciones funcionales en determinadas áreas del sistema nervioso central. Se está desarrollando un gran volumen de investigación que permitirá avanzar en el diagnóstico y en la manera de afrontar la enfermedad.

¿Qué no es la esquizofrenia?
La estigmatización de muchas de las enfermedades mentales, y quizás de forma más acusada en el caso de la esquizofrenia, ha hecho que persistan aún opiniones confusas y erróneas a las que hay que hacer frente porque no definen esta enfermedad.

  • No se trata de un estado de doble personalidad.
  • No es fruto de una baja escolarización.
  • No es el resultado de un trauma psicológico infantil.
  • No existen culpables en el origen de la esquizofrenia.

¿Por qué aparece?
La esquizofrenia es el resultado de la interacción de numerosos factores. La teoría en la que se basan actualmente los científicos es que existiría una alteración en el desarrollo del sistema nervioso central, ya desde la vida prenatal, que podría explicar el funcionamiento anómalo posterior.
Los factores de riesgo son:

  • Predisposición genética.
  • Alteraciones durante el embarazo.
  • Consumo de sustancias tóxicas.
  • Estresantes ambientales.
  • Incumplimiento de la medicación como factor de recaída.

Un paciente que presente un primer episodio psicótico no significa que tenga que sufrir necesariamente de esquizofrenia. Son la historia clínica, los resultados de las pruebas complementarias y la evolución en el tiempo los que permiten establecer el diagnóstico definitivo.

¿Cómo se manifiesta?
Existe una gran variedad de manifestaciones clínicas, lo que en ocasiones puede hacernos pensar que diagnosticamos con el mismo nombre a pacientes que se parecen poco entre sí. Hasta el momento, existen diferentes subtipos de esquizofrenia descritos, dependiendo de que predominen unos síntomas y signos más que otros, y según cómo se manifiesten en cada caso (paranoide, hebefrénica, catatónica, simple, etc.).

De forma general, los síntomas más importantes se pueden clasificar en dos grupos:

SÍNTOMAS POSITIVOS
Se conocen así las percepciones, ideas y comportamientos patológicos que presenta el enfermo, pero que no aparecen en la población general. No hay que atribuirlo a que el enfermo se inventa cosas, porque realmente él cree que está viviendo en esa nueva y propia realidad percibida. En este momento no tiene conciencia de la enfermedad y no es recomendable contraponer de forma drástica sus ideas frente a las de los familiares. La falta de conciencia de la enfermedad es uno de los síntomas que más dificultan el tratamiento y que más complican el pronóstico.

Síntomas positivos más destacados:

  • Ideas delirantes: son aquellas creencias personales que tiene el paciente, quien cree, absolutamente convencido, que están sucediendo, cuando no es así. Según la temática de lo que explique podemos tener diferentes ejemplos de ideación delirante: creer que lo persiguen, que es una persona escogida por Dios, que todo el  mundo lo observa…
  • Alucinaciones: son aquellas percepciones sensoriales que el enfermo tiene sin que exista un estímulo. Las más frecuentes son las alucinaciones auditivas (oír voces cuando nadie está hablando), aunque también pueden ser visuales, gustativas…
  • Desorganización del pensamiento: consiste en la incapacidad de organizar un pensamiento coherente, de forma que en muchas ocasiones el lenguaje resultará inconexo y carente de sentido.
  • Alteraciones de la conducta: pueden aparecer conductas extravagantes y erráticas, sin ninguna finalidad clara.

SÍNTOMAS NEGATIVOS
Se llaman así porque las conductas habituales de la población general no afectada faltan o están disminuidas en el enfermo. A veces pueden ser más difíciles de detectar puesto que, en un primer momento, no llaman tanto la atención.
Síntomas negativos más destacados:

  • Apatoabulia: pérdida de la iniciativa para desarrollar propósitos y finalizarlos.
  • Anhedonía: pérdida de la capacidad de disfrutar con las cosas que habitualmente le gustaba hacer.
  • Aislamiento social: disminución del interés por las relaciones sociales, con tendencia a las actividades solitarias.
  • Afectividad aplanada: reducción de la intensidad de la expresión y de la respuesta emocional.
  • Se manifiesta de diferentes maneras: expresión facial inmutable, disminución de los movimientos espontáneos, pobreza en la gesticulación, poco contacto visual y disminución del tono de la voz y de la cantidad de palabras cuando habla.
  • Otros: lentitud o bloqueo en la conversación, dificultades para establecer relaciones con otras personas, etc.

Otros síntomas que presentan estos enfermos, y que no están incluidos en estas clasificaciones, pueden ser: creer que la gente puede saber lo que piensan, que pueden imponerles determinados pensamientos, o robarles ideas propias, etc. De entre todos los síntomas, los observados con más frecuencia en pacientes esquizofrénicos son: falta de conciencia de la enfermedad, afectividad aplanada, retraimiento social, ideas delirantes, pérdida de intereses y del cuidado del aspecto personal, alucinaciones auditivas y apatía.

¿Cuál es el papel de la familia en la evolución de la enfermedad?
Cuando el paciente esquizofrénico presenta el primer episodio de la enfermedad suele estar conviviendo en el ámbito familiar. Cada núcleo familiar es diferente y, por tanto, reaccionará también con conductas y sentimientos diversos. La manera en que se desarrolla esta relación es uno de los factores clave en la evolución de la enfermedad. Ha de existir una buena comunicación con los familiares para poder aportarles la información y la educación necesarias para que entiendan la enfermedad, la compartan y puedan ayudar en las necesidades del paciente. Es muy importante que la familia participe en el mismo equipo que incluye al paciente y a los profesionales.

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